¿Para qué los vínculos sociales en el envejecimiento?
Tener una red social personal sólida, sin importar el número de miembros que por ella esté conformado, trae beneficios en la salud del individuo, promueve su recuperación de enfermedades padecidas y reduce el estrés percibido ante las inclemencias de la vida cotidiana. Este fenómeno se debe a varios factores
La red social promueve actividades relacionadas con la salud (por
ejemplo, ir a consultas con profesionales de la salud) y con el
autocuidado (por ejemplo, estando al pendiente de la higiene y aliño).
Asimismo, esta red ofrece en sí misma una razón para vivir, lo que otorga unsentido de vida al individuo dándole un rol y estatus.
Por el contrario, carecer de una red social o que esta sea pobre en cuanto a la fortaleza de sus vínculos es un factor de riesgo que trae consecuencias negativas para la salud.
Al mismo tiempo, existe una relación entre el estar enfermo (sobretodo
enfermedades crónicas p. ej. Alzheimer) y la reducción de dicha red,
misma que crea un círculo vicioso que responde principalmente a los siguientes factores:
La enfermedad reduce la actividad y al reducir la actividad con los miembros de la red se debilitan los vínculos.
Reduce la reciprocidad que
existe en las relaciones cotidianas: tú me ayudas y, en recompensa o
gratificación, yo te ayudo, sin embargo, la persona enferma puede no
ofrecer este beneficio
A lo largo del proceso de cuidar al enfermo, se recibe poco reforzamiento positivo que
podría manifestarse en ver mejoras en la salud de la persona, si la
enfermedad es crónica, posiblemente se visualicen pocas mejoras o estas
podrían incluso pasarse por alto.
Sobrecarga de cuidados,
si sumamos todos los factores anteriores y se le agrega la carga física
y emocional que involucra cuidar de una persona, se puede presentar
esta sobrecarga que dificultará y reducirá aún más el vínculo afectivo.
Debido
a esto es que es necesario crear una cultura incluyente e
intergeneracional, que nos permita tener amistades y desarrollar nuevos
vínculos con personas de todas las edades de modo que nos contagiemos de
la capacidad de asombro de los niños, las ganas de soñar y emprender de
los jóvenes, la templanza y madurez de los adultos y la sabiduría del
adulto mayor.
Referencias.
Sluzki, C.
(1995). Capítulo 4: De cómo la red social afecta la salud del individuo y
la salud del individuo afecta la red social. Dabas, E, y Najmanovich,
D., (1995) El lenguaje de los vínculos, hacia el fortalecimiento de la
sociedad civil. Paidós. Buenos Aires. 114-123

No hay comentarios.:
Publicar un comentario