El encanto de divertidas jornadas de teatro entre amigas
Adultas mayores de la Asociación Cultural Campo Abierto reponen una jocosa obra el 22 y 24 de enero en su local de Miraflores
LUIS SILVA NOLE
Manos juntas, entrelazadas con un rosario y casi pegadas al pecho. Ojos
cerrados y rostro de angustia. Doña Petra (Carmen Funke de Del Solar, de 84
años) se encomienda a todos los santos. Teme que el vampiro la ataque, como ya
lo hizo con los otros personajes.
El ensayo tiene esa mezcla de diversión y disciplina que vuelve adictivas a
ciertas actividades. De pronto, el director Luis Valenzuela Cuadros hace una
mueca de inconformidad. Conclusión: se necesita una última práctica del tercer
acto en una fecha previa al ensayo general, que vendrá con luces, vestuario,
sonido y toda la parafernalia de una puesta en escena.
La obra se llama “El vampiro de la calle Claudio Coello”, escrita por Juan
Ignacio Luca de Tena y adaptada por el propio Valenzuela. El grupo de teatro de
la Asociación Cultural Campo Abierto, integrado por un puñado de damas de la
tercera edad, la protagonizará nuevamente, a pedido del público, dentro de diez
días en su local ubicado en Miraflores.
Campo Abierto puso en escena la misma obra en agosto y fue un éxito. “De las
ocho o nueve obras que ya hemos presentado, es la primera que repetimos. Somos
una asociación cultural sin fines de lucro, pero, fundamentalmente, un grupo muy
bonito. Somos muy amigas, nos queremos mucho”, refiere Marta Schlappi de
Phillips, de 87 años y copresidenta de Campo Abierto, al igual que las señoras
Paquita Montero de Arias Schreiber y Eliane Berlinger.
Multifacética, Marta, quien coordina las charlas culturales que cada
miércoles ofrece Campo Abierto, tiene el papel de Don Obdulio, un malgeniado
caballero que se roba el protagonismo en la obra vampiresca. Además, esta
incansable promotora ha llegado a dirigir un centro de integración para menores
en abandono y dos casas para madres solteras.
“Las señoras de la tercera edad me contagian su energía y experiencia de
vida. Se ha formado un grupo cohesionado y lleno de cariño. Vengan a ver la obra
y comprobarán lo que ellas saben hacer”, expresa el director y profesor de
teatro Luis Valenzuela.
“ACTUAR NOS DESINHIBE Y MANTIENE ACTIVA NUESTRA MEMORIA”
Casi todas las integrantes del grupo de teatro de la Asociación Cultural Campo Abierto son abuelas que llenan su tiempo libre actuando, algo que las complace mucho.
Casi todas las integrantes del grupo de teatro de la Asociación Cultural Campo Abierto son abuelas que llenan su tiempo libre actuando, algo que las complace mucho.
“Actuar nos desinhibe y mantiene activa nuestra memoria porque estudiamos
nuestras líneas. Además, nos da soltura y seguridad”, dice Mercedes Tolmos, de
85 años, quien en “El vampiro de la calle Claudio Coello” interpreta a Remigia,
la cocinera.
Las otras adultas mayores que forman el elenco de esta obra, que se
presentará en los próximos días, son Carmen Funke de Del Solar (Doña Petra),
Marta Schlappi de Phillips (Don Obdulio), Ángela de Degennaro (La Golosinera) y
Paquita Montero de Arias Schreiber (Catalina). Nelly de Plaza, también de la
tercera edad, es la jefa de escena, mano derecha del director Luis Valenzuela
Cuadros.
“Somos felices haciendo teatro. Es un desarrollo personal”, subraya Paquita
Montero.
Para Lorenzo Rolandi, vicedecano del Colegio de Psicólogos del Perú,
actividades como esta mejoran la calidad de vida de las personas adultas
mayores. “Si hacen algo que les gusta, como en Campo Abierto, mejoran su
autoestima y su sistema inmunológico”, explica el especialista.
También actúan en la obra señoras más jóvenes como Rita Miranda (Estrella),
Zully Jacobs (Sistemática) y Marita Parodi (Luisita). Completan el elenco los
actores Boris Vizcarra (Paquito), Mauricio Pappi (Prismático), Alfredo Gutiérrez
(Comisario Verger) y Alonso Miranda (agente de policía). Gerardo Neumann se
encarga del vestuario y el maquillaje.
Fuente: Diario El Comercio
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